agosto 06, 2009

Memoria: Una gran fuerza!

Si lo piensas, casi todo es memoria. Nuestros pensamientos están inundados de "cosas" que no son más que recuerdos que tenemos almacenados y que son ocupados en todo momento para desarrollar nuestra vida diaria; un pensamiento, una idea, un sabor, un sonido, todo se asocia a la memoria, y no se detiene, pues obtenemos nuevos datos conforme transcurre la vida que van siendo almacenados por una maquinaria compleja conformada por extensas y dinámicas redes neuronales en el interior de nuestro cerebro. Ahora bien, me pregunto ¿Qué tanto influye nuestra memoria en nuestras acciones motoras y qué tan sofisticado puede llegar a ser este sistema? Me explico: Cuando te pido que pienses en tu plato favorito, sin duda comenzaras a divagar entre imágenes de tu comida preferida (indagando en tu memoria visual). Al encontrar tu plato preferido, quizás encuentres también ciertas cosas asociadas a ese recuerdo visual como aromas, texturas, situaciones específicas, placer, personas, en fin, dependiendo de la experiencia emotiva personal asociada a ese "concepto" de plato preferido que guarda nuestro cerebro. Al hacerlo, sin duda, estarás estimulando tus "centros de alimentación" cuál perro jadea al ver su alimento (pavlov), pero lo interesante es, que ni siquiera un poco de esa comida toca tu lengua (lugar en donde se encuentran los receptores químicos del gusto) y por tanto, aquella sensación habrá sido estimulada por un sutil juego de distintas memorias en combinación. Cabe preguntarse además, ¿Qué tanto almacena nuestra memoria de forma "extra"? ¿Será sólo el delicioso sabor a lasagna asociado a la típica comida familiar en torno a este plato y la exquisita sensación de placer que provocaba comerla o quizás también se almacenan datos respecto a la cantidad de carbohidratos, contenido graso, contenido proteico asociado a ese alimento? De ser así, ¿Comemos lasagna porque nos gusta, o porque el cuerpo sabe los nutrientes que tiene y en base a eso "nos pide" ingerirla? Esto lo pensé luego de descubrir que en ciertas ocasiones tengo ganas de ingerir alimentos que usualmente no ingiero: Agua después de una noche de fiesta, frutas cuando me siento decaído, vegetales luego de hacer deporte (curioso es notar que los vegetales tienen un alto contenido de "nitrógeno" captado del medio ambiente, esencial para la producción de proteínas luego de que el cuerpo es sometido a stres mecánico, como jugar un extenso partido de tenis).

¿Cómo sabe el cerebro que las frutas poseen alto contenido vitamínico y de azucares de inmediato uso o que los vegetales contienen minerales? Una idea se hace presente: Memoria.
¿Ocupa el cerebro memoria para forzar nuestra voluntad hacia ciertas cosas...? ¿Será quizás aquello que los psicólogos llaman "mecanismos de defensa" cuando inconscientemente generamos actitudes frente a un nuevo amor cuando en ocasiones anteriores hemos tenido pésimas relaciones amorosas que han quedado alojadas en nuestra memoria?

Sin duda, te hace pensar.

No hay comentarios.: