septiembre 19, 2014
Que no lo está, no lo está.
Lo cierto es, que duele mucho en el alma, en los huesos, en el corazón. Duele tanto que no avanzas, no respiras, no aprecias nada de lo bueno y terminas limitandote en todo porque asi como duele crees, crees que alguien que no te ama lo hara, alguien que no te desea alguien que no te sueña lo hara, tarde o temprano... y te guardas, te guardas solo para esa persona que al final, nunca esta. Lo cierto es que duele, duele estar enamorado de alguien que no lo esta y no hay nada que hacer mas que esperar que el tiempo te permita olvidar.
febrero 09, 2013
A mi Negrita
" Te amo por nuestras peleas y nuestras reconciliaciones.
Te amo mas que por simples atributos.
Te amo porque sumando todo me nace amarte
y eso para mi basta para ser muy feliz amándote. "
Te amo mas que por simples atributos.
Te amo porque sumando todo me nace amarte
y eso para mi basta para ser muy feliz amándote. "
febrero 06, 2013
Madurez
Las puertas están abiertas. Me enorgullece presentar el nuevo teatro. Entra y sale lo que debe llegar e irse. No hay guardias, no hay tikets, no hay frasquitos redondos de vidrio para hacer donaciones voluntarias. El que se sienta atraído es libre de echar una mirada, el que se sienta defraudado o estafado es libre para pararse e irse. Existe un libro de reclamos enorme con un lápiz negro que en su extremo está amarrado con un hilito al libro, para que todos aquellos disconformes dejen sus palabras. El libro también incluye felicitaciones y sugerencias. El libro aquél se quema todas las noches. Así que, las puertas están abiertas. Siéntanse libres de entrar o de salir. Siéntanse libres de permanecer o de difuminarse. Siéntanse libres de perdurar o de ser olivados. Ya estoy preparado.
septiembre 18, 2012
Tic Toc
1:42 de la mañana y lo único que permanece en movimiento es un corazón latiendo. Mis dedos se mueven torpemente encima del teclado pues la luz es tenue y no alcanza a iluminar las teclas correctamente. Me asomo al pasillo y me doy cuenta que no hay nadie. 1:43 de la mañana y lo que esperaba que fuera no lo es, lo que esperaba que sucediera no sucedió, lo que esperaba se quedó esperando. 1:44 y me doy cuenta que nada de lo que pretendo transformar se transforma, nada. Me cansé. 1:45, creo que de tanto contar minutos descubro que mi vocación es correcta, que las cartas fueron lanzadas, que los pasados se entierran lentamente y ahí, precisamente ahí se detiene mi noche.
Respiro. Para las 1:46 todo estará olvidado y en silencio.
1:46
febrero 16, 2012
A tiempo me di cuenta que mi nariz seguía allí. Bajé la vista del espejo, dejé mi reflejo suspendido en el tiempo. Corrí la cortinilla verde lo suficiente para dejarme ver hacia abajo y observé la calle llena de sombras. Una persona caminaba por la vereda del frente, pero no eras tú. Cerré los ojos y suspiré. Cerré la cortinilla, me aproximé a la cama y me dormí. No habían pasado ni veinte minutos cuando desperté y, ahí estabas tú.
septiembre 24, 2011
No han sido tiempos fáciles. Creo que he gastado un porcentaje importante de la paciencia de mis propios amigos y aun no llevo ni la mitad del problema resuelto, y digamos que esto no llega a buen puerto porque ciertas cosas quedaron demasiado impregnadas en mi esencia como para reemplazarlas de la noche a la mañana, o mejor aun, borrarlas. Fueron tiempos cortos pero intensos. Mis últimos años de historia romántica suelen ser así: meses fugaces llenos de risas y estruendosas peleas que nunca llegaron a buen puerto.
Mientras intento olvidar muchas cosas, me pasa que suelo ponerme a pensar más en otras, como si fueran recuerdos que se resisten a ser olvidados, y cuando más empeño pongo en sublimar tantas sensaciones que flotan en el aire, se me aparecen luego en forma de vívidas figuras en sueños incontrolables que me provocan una enorme tristeza al despertar, al enterarme de lo que ya no está, de lo que no fue y más triste aun, de lo que nunca será. Y en esos días de pena que no puedo evitar ni evadir, no cuento con el apoyo de los más cercanos simplemente porque ya se cansaron de escuchar la misma historieta melancólica que vengo contando hace un tiempo. Están en su justo derecho. Personalmente me aburriría de estar escuchando la misma tonterita cada día. Pero, a mi defensa, debo decir que es absolutamente involuntario, es decir, que no queriendo que suceda, poniendo todo mi empeño para olvidar lo malo, las cosas resultan así igual: así de mal, días bajoneados, noches que parecen más frías, días que parecen no tener sentido, voces de una mujer que ya no está.
Mientras más tiempo pasa, más me preocupo. Más me pregunto por su vida. Más deseo olvidarla de una vez por todas. Más me empeño en evaluar la posibilidad de construir una maquinita que me permita volver el tiempo atrás y evitar escribirle sobre el ping-pong y que se yo que cosas. Más deseo desquitarme con la gente incorrecta. Más deseo querer sonreír al pensar en ella, como cuando piensas en algo completamente superado.
Mientras intento olvidar muchas cosas, me pasa que suelo ponerme a pensar más en otras, como si fueran recuerdos que se resisten a ser olvidados, y cuando más empeño pongo en sublimar tantas sensaciones que flotan en el aire, se me aparecen luego en forma de vívidas figuras en sueños incontrolables que me provocan una enorme tristeza al despertar, al enterarme de lo que ya no está, de lo que no fue y más triste aun, de lo que nunca será. Y en esos días de pena que no puedo evitar ni evadir, no cuento con el apoyo de los más cercanos simplemente porque ya se cansaron de escuchar la misma historieta melancólica que vengo contando hace un tiempo. Están en su justo derecho. Personalmente me aburriría de estar escuchando la misma tonterita cada día. Pero, a mi defensa, debo decir que es absolutamente involuntario, es decir, que no queriendo que suceda, poniendo todo mi empeño para olvidar lo malo, las cosas resultan así igual: así de mal, días bajoneados, noches que parecen más frías, días que parecen no tener sentido, voces de una mujer que ya no está.
Mientras más tiempo pasa, más me preocupo. Más me pregunto por su vida. Más deseo olvidarla de una vez por todas. Más me empeño en evaluar la posibilidad de construir una maquinita que me permita volver el tiempo atrás y evitar escribirle sobre el ping-pong y que se yo que cosas. Más deseo desquitarme con la gente incorrecta. Más deseo querer sonreír al pensar en ella, como cuando piensas en algo completamente superado.
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